domingo, 31 de mayo de 2009

Cuadernillos de la Tendencia Anarquista en Educación

Desde la Tendencia Anarquista en Educación publicamos una serie de cuadernillos dedicados a discutir y desarrollar diversos temas que hacen a la militancia en el sistema educativo, tanto estudiantil como docente. Buscando hacer un aporte al trabajo de cada compañero en cada establecimiento, es que hoy presentamos nuestra propuesta, desde el anarquismo, para la construcción organizativa y la lucha contra el Estado y el Capital que damos en nuestra trinchera, la educación.
Incluimos los primeros cuatro títulos a continuación: ¿Qué es la educación hoy? ¿Qué queremos que sea?, La organización de los estudiantes, Política Educativa 1983 - 2009 y La insurgencia estudiantil en el '68. También los podés conseguir en las mesas de difusión de la Tendencia Anarquista en Educación.

  • ¿Qué es la educación hoy? ¿Qué queremos que sea?

"Como estudiantes y docentes libertarios vemos la necesidad de desarrollar estrategias y líneas de acción para intervenir de forma militante en el ámbito del sistema educativo formal, en el cual desarrollamos nuestras actividades. Dicha tarea es inseparable de otra: la elaboración y reelaboración constante de las concepciones teóricas que enmarcan y sustentan nuestras líneas de acción. (...)"
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  • La organización de los estudiantes

"(...) Buscando construir el germen de la sociedad futura en nuestras prácticas hoy, es que consideramos que el movimiento estudiantil debe organizarse en torno a principios libertarios. La forma organizativa político-gremial que nos demos debe permitirnos tomar las decisiones que afectan a los estudiantes y a su vez coordinar en un movimiento estudiantil que traspase las paredes que se levantan entre las distintas instituciones y los distintos niveles; a su vez que coordine con las organizaciones que se den en el seno de los demás claustros. Por ello consideramos que el principio básico que ha de regir las formas organizativas que se den los y las estudiantes a ha de ser la participación horizontal y democrática, con línea política y de acción directa definida en asambleas (como máxima instancia de decisión), con el mayor número de participantes posible y buscando los mayores niveles de consenso. De este modo, los cursos de acción que se desarrollen reflejaran la heterogeneidad de quienes bregamos por un cambio revolucionario. Cabe señalar que no decimos de todos los y las estudiantes, pues si esas formas organizativas han de ser construidas para bregar por un cambio revolucionario, serán las herramientas de quienes tengan ese objetivo, lo que no quita que se busque interpelar a la mayor cantidad de compañeros y compañeras posibles. (...)"

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  • Política Educativa 1983 - 2009

En este texto, se intenta ofrecer un análisis inicial de las características del Sistema Educativo y las políticas aplicadas al mismo desde el fin de la dictadura en 1983 hasta nuestros días. La situación educativa actual es el producto de diversas transformaciones, resistidas en mayor o menor grado por el campo popular -los docentes y estudiantes organizados- e impulsadas por la burguesía a través de lineamientos dictados por organismos internacionales, reflejados en las directivas estatales para la educación. La Reforma Educativa encarada en los años ’90 profundizó innumerables falencias del Sistema Educativo (descentralización, desfinanciamiento, renovación de los contenidos acordes al neoliberalismo, y pésimas condiciones laborales para los docentes, entre otras) y la “Reforma de la Reforma” del kirchnerismo tan sólo significó una “lavada de cara” que logró cooptar a diversos sectores años antes combativos. Desde la Tendencia Anarquista en Educación aportamos nuestro grano de arena a este debate en pos de la lucha por la transformación total del sistema educativo a través de la organización de docentes y estudiantes. Conscientes de que queda aun mucho por desarrollar en este aspecto, esperamos contribuir en su construcción con esta herramienta de discusión y militancia.
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  • La insurgencia estudiantil en el '68


"Muchas veces se soslaya el peso de los anarquistas en los procesos que se dieron en importantes sectores de la juventud a fines de los años 60’, peso como individuos y organizaciones involucrados en los hechos, pero también peso en cuanto al “espíritu” libertario que asumieron las luchas concretas llevadas a cabo en aquellos años. Es por eso que nos pareció relevante reproducir algunos de textos que fueran recogidos en aquella época en el libro “La insurgencia estudiantil”. (...)"

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domingo, 3 de mayo de 2009

¡AUMENTO Y DECISIÓN SOBRE EL PRESUPUESTO!


INFORME
Algunos datos para analizar el presupuesto universitario
Para que la Universidad no le cierre las puertas a los/as trabajadores/as

Desde la Tendencia Anarquista en Educación queremos compartir este material preparado para analizar, con la información sobre la mesa, la falta de presupuesto en la UBA y las Universidades Nacionales en general.
De más está decir que los números son más que elocuentes y que la conclusión para nosotros es clara: la falta de presupuesto no sólo no permite mejorar las condiciones edilicias y aumentar los recursos de las cátedras y departamentos, sino que tampoco permite el acceso de quienes hoy se encuentran al margen de las facultades.


¡FRENTE A LA CRISIS, ORGANICEMOS LA LUCHA!

AUMENTO Y DECISIÓN SOBRE EL PRESUPUESTO
Arranquémosle al Estado lo que nos roba
Que lo que obtenemos por la lucha no vaya a las manos de la burguesía sino de los/as
estudiantes y trabajadores/as


Para bajar el informe hacer click acá

viernes, 1 de mayo de 2009

1ro de mayo - Día de lucha


Forjado a sangre y fuego, este día ha quedado en la memoria del mundo. Pero ¿qué memoria? ¿Qué es lo que recuerdan o conmemoran la clase trabajadora cada 1 de Mayo? Sin duda alguna el sentido atribuido ha sido transformado a lo largo de más de un siglo. Pero aún con menos duda se puede afirmar que esa transformación no ha sido inocente, ni despersonalizada. Tampoco se trata buscar una suerte de versión “verdadera” sobre los acontecimientos fatídicos 4 del mayo de 1886, para desmedir o recordarle a los internautas que con un poco de avidez y otro poco de suerte hayan caído en este sitio, en qué deberían pensar o hacer en un día feriado. Sino más bien que nos proponemos analizar cuales son los mecanismos que han adoptado las clases dominantes para lograr establecer un sentido distinto al que durante 59 años signó este aniversario, cómo lo metamorfoseó el peronismo, y en qué ha derivado ello hoy. Solamente conociendo las armas del enemigo lograremos construir las propias, para dar la lucha en la trinchera de la memoria.

Sin ánimos de hacer historicismo acerca de una represión cuya crónica y detalles puede encontrarse en cualquier escrito con alguna perspectiva relativamente crítica, podemos sin embargo tomarnos la libertad de hacer un breve repaso. Luego que durante dos años (desde 1884) los trabajadores estadounidenses se propusieran lograr la reducción de la jornada laboral a ocho horas (para disponer de ocho de descanso y ocho de ocio), lograron a principios de 1886 que la misma se reglamentara por ley. Como bien poco importa la materia de leyes a la hora de producir el mundo (en el sentido que esto pueda tomarse), los insaciables burgueses continuaron con su política de trabajo esclavo manteniendo la tradición de extender la jornada laboral hasta 16 o 18 horas en alguno de los casos. En Chicago, ciudad caracterizada por su pujanza en el naciente capitalismo industrial estadounidense, los efectos de esta política se sentían día a día, en el cuerpo y las venas. Es allí, en Haymarket Square, donde se produce una protesta de alrededor de 50.000 trabajadores que por esos años se habían unido al reclamo (en torno a la Federación Americana del Trabajo, de corte anarquista) el 1 de mayo de 1886. Los reclamos seguidos de constantes represiones continúan hasta el día 4, cuando luego de un discurso del alcalde de la ciudad, la policía reprime a tiros a los 20.000 trabajadores allí reunidos. El saldo de tal muestra de despotismo y autoridad estatal son una cantidad innumerable (dado que no hay precisión de fuentes) de trabajadores muertos y 31 militantes apresados. Luego, ochos de ellos serían enjuiciados: tres condenados a prisión, y cinco a muerte.

Aunque luego de estos acontecimientos, la reducción de la jornada de ocho horas, se convirtió en una victoria de los trabajadores, al cumplirse de hecho, de allí en adelante cada a cada aniversario fue recordado del día en que comenzó la protesta (1 de mayo) como el momento en que los trabajadores se unían para luchar por sus reivindicaciones, homenajeando a sus compañeros caídos en tiempos pasados. Así, los actos, marchas y manifestaciones de diversa índole que tenían fecha en tal día, estuvieron muchas veces signados por al luto y los reclamos que atravesaban a la clase obrera organizada y combativa, que se unían en ese momento más allá de sus diferencias. Cada 1 de mayo era un día de protesta masivo, algo de lo que bien poco gustaban las clases dominantes, que se encargaban de reprimir los actos en el grado que le permitiera la correlación de fuerzas, o tolerar según midieran la importancia en cada año.

Sin embargo, con la llegada del peronismo, todo cambiaría en torno a la cultura política, y el 1 de mayo no escaparía a ello. Aquel significado que los anarquistas, los comunistas y cada uno de los socialistas de distintos tonos supieran imprimirle a este día, en torno al luto por los Mártires de Chicago, y aprovechando un momento propicio para llevar adelante reclamos conjuntos, se comenzaría una transformación impulsada desde el aparato Estatal.

El primer mecanismo para cambiar esto sería proclamando un sentido otro: la celebración del trabajador en tanto sujeto digno gracias al trabajo. Desde aquel instante de la historia hacia atrás, no había habido un solo aparato gubernamental que proclamara legitimidad (sea cual fuere desde el lugar que se lo mire) en torno a cualquiera de los sectores dominados, como las clases trabajadoras, populares, o las mujeres. El golpe de efecto fue inmediato: una parte importante de estos sectores se vieron identificados con el gobierno peronista, y las izquierdas quedaron estupefactas, al sentir que les usurpaban las banderas que tradicionalmente habían levantado.

Por otra parte, la mera proclama hubiera tenido poca significancia, si la misma no se hubiera llenado de de otro cuerpo que se encargue de alzar la voz para este nuevo significado (segundo mecanismo). Esto mismo cobró solidez a través de los desfiles de carrozas con memorando al ahora “Día del Trabajo”, las numerosas campañas de afiches estatales, los actos oficiales, y hasta un giro discursivo en la prensa (impulsado por el sistema de medios paraestatales con el que luego de los primeros años de gobierno ya se había hecho el peronismo). Tal aspecto físico del giro cultural marcado, es clave, dado que esto implica que si la topografía citadina cobra vida a través de la ocupación de las calles por parte del Gobierno peronista, entonces el aniversario no puede tomar cuerpo a través de las marchas que impulsaran las izquierdas, por el simple carácter finito del espacio geográfico. Es aquí donde se produce la diferencia fundamental entre un simple giro discursivo (y no tan simple, tal vez) y un cambio en el cuerpo que lleva adelante el aniversario: mientras la utilización de un acervo cultural no implica la privación de otros usos, el llenado de la ciudad con el aparato estatal, sí implica que se excluyan de la escena otros cuerpos que levantan otros discursos, quedando estos últimos así cancelados.

Así el peronismo se encargó no solamente de “dar vuelta” el 1 de mayo, sino también de ocupar el espacio que tradicionalmente habían ocupado la clase trabajadora organizada y combativa: la calle. Nada hubo de amable en ello y si bien se le puede achacar a las izquierdas cierta reclusión sobre sí mismas, tampoco había muchas posibilidades de llevar adelante cierto accionar sin la correspondiente y brutal reprimenda, que ahora comenzaba a contar con la colaboración de las crecientes burocracias sindicales, emprendiéndose así un romance con el Estado que se profundizaría hasta nuestros días.

Desde luego que todo ello no habría sido posible si los trabajadores no se hubieran identificado con, por ejemplo, el festejo de la posición subordinada que ocupan en las relaciones de producción, dejando así de rendir luto a los caídos que reclamaban la reducción de la jornada laboral a ocho horas de trabajo y de impulsar más luchas por su reivindicaciones. Si bien este giro fue impulsado desde el aparato estatal, no hubiera triunfado de no ser porque también había ocurrido un cambio en la cultura política de las clases trabajadoras. Solamente aprovechando estos cambios en las bases es cómo pueden establecerse cambios que afecten a la sociedad en su conjunto.

Al día de hoy queda para el 1de mayo una especie de híbrido entre la conmemoración de que los “trabajadores trabajan” (lo cual supone algún tipo de nefasta dignidad), y el aprovechamiento pequeño-burgués de un día feriado más, para dedicarse a sus actividades de consumo, o simplemente al ocio apático, actitud a la que también adhieren una parte importante de los sectores populares y obreros. Pensar en por qué los mártires de 1886 dieron su vida para lograr ocho horas de descanso que hoy no tenemos gracias a la precarización laboral, parece así una tarea cuesta arriba.

¿Tal situación implica el auto condenarse al escepticismo? Muy por el contrario. Como decíamos anteriormente, solo en la clase trabajadora puede darse la transformación discursiva-cultural necesaria para determinar por sí misma el sentido otorgado a la posición subordinada que ocupa en las relaciones de producción. Y al mismo tiempo, para que la clase trabajadora pueda determinar por si misma el sentido mencionado, no alcanza solamente con una transformación discursiva cultural de si misma. Si bien esto resulta algo necesario, la posibilidad de dar sentido viene dada también por el poder real de la clase trabajadora basado en su organización como clase. En última instancia, ambas cosas son indisolubles, y la construcción de ese poder implica cambios culturales y viceversa, que se darán en la experiencia de lucha.

Suscitar ese cambio es nuestra tarea como trabajadores de la educación y estudiantes (sector policlasista, que aglutina a trabajadores-estudiantes también), y hemos de llevarla adelante con todas las herramientas que la lucha nos reclame.

lunes, 6 de abril de 2009

LAS SOLUCIONES NO VIENEN DE ARRIBA ¡ORGANICEMOS LA LUCHA!


La Universidad expulsa siempre a los/as trabajadores/as, y en tiempos de crisis aún más. A mecanismos que van desde la ausencia de facilidades horarias para quienes trabajan, a la utilización y valoración de formas culturales que excluyen a la juventud proveniente de los sectores populares, se le suma un presupuesto que no alcanza para garantizar en lo más mínimo la educación gratuita: transporte, apuntes, comedores, guarderías, etc.
Día a día las condiciones de trabajo empeoran, la inflación nos baja el sueldo, nos despiden, nos suspenden. La amenaza se cierne sobre nuestras familias, no tenemos ni tiempo, ni plata, ni la tranquilidad mental necesaria para estudiar. Por esto es que la lucha por el presupuesto es central a los fines de estudiantes y docentes de la clase trabajadora. Un presupuesto que ya era escaso el año pasado y no se aumentó más que un 9% (compárese con la inflación real) en 2009.
Para los/as docentes, la lucha es necesaria porque el aumento de salarios, que demandan hoy el 95% del presupuesto universitario, requiere de un aumento del mismo (la Asociación Gremial Docente esta reclamando un 30% de aumento de emergencia, entre otras reivindicaciones). Un aumento también es fundamental para posibilitar el fin del trabajo ad honorem, nefasto mecanismo que profundiza el carácter elitista y excluyente de la Universidad.
Para los/as estudiantes, el presupuesto es necesario para la mejora de las condiciones edilicias, materiales de estudio, recursos de las cátedras y departamentos, etc., pero además porque es indispensable para permitir el acceso de quienes hoy se encuentran marginados/as de las facultades y mejorar las condiciones de aquellos/as que hoy permanecemos en la Universidad con un esfuerzo en el bolsillo.
En tanto el Estado es enemigo central de la clase trabajadora, es fundamental organizarnos para arrancarle una parte de todo lo que nos roba. Por ello, la lucha por un presupuesto que se traduzca en un mayor acceso y permanencia de estudiantes de la clase trabajadora, es también una lucha para poder disputar "que" y "como" se produce en la universidad, y generar conocimiento acorde a nuestros intereses y necesidades.
El Estado nos roba con sus impuestos al consumo (IVA del 21%) y sus impuestos al trabajo (que no es más que quitarnos una parte de la plusvalía producida) cuyos fondos destina para salvar a los/as poderosos/as. Por eso cuando escuchamos que un pobre de Formosa le paga la educación a un rico porteño y que, por eso, hay que arancelar la educación pública, tenemos que responder que no debemos aumentar aún más la injusticia excluyendo aún más a los/as trabajadores/as, sino justamente lo contrario, hay que luchar por un mayor acceso de la clase trabajadora al sistema educativo.
En los hechos se ve que brindar educación gratuita para todos y todas no es política de ningún Estado, por el contrario, su accionar, acorde a los intereses de la clase dominante, tiende a reforzar las desigualdades de clase en materia educativa. Por eso la educación gratuita no es algo que le pedimos sino que le arrancamos con la lucha.
Por este motivo es que creemos que el centro de estudiantes no debe parchar las fisuras del Estado. Un centro de estudiantes no debe ocuparse de mantener una estructura de servicios (fotocopiadoras, kioscos, comedores, descuentos “piolas”, etc.), sino que debe convertirse en la herramienta de lucha para combatir las políticas del Estado-Capital, siempre contrarias a nuestros intereses.
El centro de estudiantes que emparcha al Estado, no solo desvía fuerzas de nuestros objetivos sino que se convierte en un centro al servicio de estudiantes pasivos y, en muchos casos, pertenecientes a un sector privilegiado (y eso no lo cambia darle trabajos con la extraordinaria paga de 800 pesos a una docena de estudiantes de bajos recursos).
Este centro parche además adquiere la lógica de una patronal, aunque rotativa anualmente, que explota a los/as estudiantes de menos recursos que se ven en la necesidad de aceptar esos trabajos. Patronal que existe aunque algunos llamen al trabajo beca y al jefe coordinador. Una posible solución es la inclusión de los/as trabajadores/as en planta permanente no docente. De todos modos, creemos que ese reclamo por el mejoramiento de sus condiciones laborales, debe emanar de la organización de quienes trabajan para el centro, y no desde una agrupación externa a la misma ni mucho menos desde el centro de estudiantes patronal.
Todos los beneficios ofrecidos hoy como servicios por el centro de estudiantes, forman parte de las reivindicaciones centrales que se inscriben en el reclamo presupuestario y de educación realmente gratuita. Tenemos que arrancar del Estado más presupuesto para sostener apuntes, comedores, guarderías, etc.
Para ello, debemos comenzar a construir un centro asambleario, de lucha y no de servicios, donde la participación no sea solo un bonito slogan, con comisiones verdaderamente abiertas que puedan, no sólo debatir, sino decidir y ejecutar acciones concretas en todos los planos. A través de la organización de los/as estudiantes en función de la lucha, ampliando la participación con base en la democracia directa y no en la delegación, con línea política definida en asambleas como máxima instancia de decisión lograremos la fuerza para avanzar en nuestros objetivos.
El movimiento estudiantil organizado, de izquierda y revolucionario, es la herramienta con la que contamos para alcanzar aquello por lo que peleamos: la lucha por mayor presupuesto debe ir siempre unida a la lucha política para combatir la estructura y relaciones de poder que rigen en el sistema educativo, y que impiden que desde la Universidad podamos contribuir a la lucha por un cambio revolucionario.




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