lunes, 28 de septiembre de 2009

¡SIGAMOS LUCHANDO POR NUESTRAS REIVINDICACIONES!

Comenzamos a transitar la recta final del año. Las luchas que hemos encarado los estudiantes universitarios en estos meses, aunque como toda lucha aportaron a la construcción y a la experiencia, han sido aisladas y esporádicas, sin una gran participación del grueso de los compañeros. Es por ello que muchas cosas no han cambiado esencialmente y que nuestras reivindicaciones continúan hoy más vigentes que nunca. De allí que debemos perseverar en la construcción del movimiento estudiantil en lucha.

Más presupuesto no sólo para que cierren las cuentas

Como primer análisis, vemos que el presupuesto universitario sigue estancado en donde lo dejaron y desde el año pasado no se aumentó más que un 9% (sin contar los 87 millones de pesos que el Consejo Interuniversitario Nacional aceptó como fondos provenientes de la explotación de La Alumbrera Ltda.). Es probable que para finalizar el año se necesite nuevamente una partida presupuestaria de emergencia como la que se recibió a fines del 2008[1]. Y este presupuesto que tenemos que exigir no sólo tendría que utilizarse en el acondicionamiento de los edificios (cuyo deterioro ya se hace insostenible en algunas facultades) y en mejores y más materiales de estudio (bibliotecas, insumos para los laboratorios y talleres, etc.), sino también para garantizar una verdadera educación pública y gratuita. Los apuntes baratos (o mejor aun, gratuitos), el boleto estudiantil, los comedores universitarios son reivindicaciones que debemos impulsar para avanzar en este sentido. Son indispensables para permitir el acceso de quienes hoy se encuentran marginados de las facultades y mejorar las condiciones de aquellos que permanecemos en la Universidad con un esfuerzo en el bolsillo, impulsando además horarios y cursadas accesibles para los que laburamos.
En tanto el Estado es enemigo central de los trabajadores, es fundamental organizarnos para arrancarle una parte de todo lo que nos roba, es decir, un aumento en el presupuesto. La lucha debe traducirse en un mayor acceso y permanencia de estudiantes de la clase trabajadora en la Universidad. En los hechos se ve que brindar educación gratuita en todos los niveles para todos y todas no es una política de ningún Estado. Por el contrario, su accionar, acorde a los intereses de la clase dominante, tiende a reforzar las desigualdades de clase en materia educativa. Por eso la educación gratuita no es algo que le pedimos al Estado sino que le arrancamos con la lucha.
Por otra parte, a la vez que pedimos el financiamiento estatal de la educación también debemos ir por que los centros de estudiantes no sean quienes parchen las fisuras presupuestarias del Estado con la administración de las fotocopiadoras, kioscos y/o bares estudiantiles. Un centro de estudiantes no debe ocuparse de mantener una estructura de servicios, sino que debe convertirse en la herramienta de lucha para combatir las políticas del Estado y el Capital, siempre contrarias a nuestros intereses. Debemos comenzar a construir un centro asambleario, de lucha y no de servicios, donde la participación no sea sólo un bonito slogan, con comisiones verdaderamente abiertas que puedan, no sólo debatir, sino decidir y ejecutar acciones concretas en todos los planos.
Pero de todas formas, por más presupuesto que consigamos tampoco podemos dejar que los que manejan los hilos del poder en la Universidad lo controlen a su antojo, asignando discrecionalmente la guita y acomodándose lo mejor que puedan en los gobiernos de las facultades y de la UBA. Debemos pelear por nuestra decisión sobre ese presupuesto, la de los estudiantes y trabajadores de la Universidad, coordinando las luchas de todos los sectores y llevándolas adelante por los que día a día sostenemos la educación pública y gratuita.

No nos queda otra que la organización

Los estudiantes en la lucha debemos darnos nuestras propias formas organizativas, ampliando la participación con base en la democracia directa y no en la delegación, con línea política definida en asambleas como máxima instancia de decisión. Así construiremos un centro de estudiantes asambleario y combativo, donde todos los compañeros puedan acercarse a participar y accionar políticamente sin intermediarios. Tenemos que acercar más compañeros a la lucha, para que la misma crezca, así como deben crecer las instancias de participación y decisión de los estudiantes como las asambleas y comisiones. El camino comienza discutiendo en cada curso y en cada aula para ir avanzando en nuestras reivindicaciones.
Hacemos la crítica a la propuesta de abrir el centro cuando se continúa participando en el sistema de delegación. De esta manera, el poder de decisión lo continúan teniendo las pocas agrupaciones que ganan en las elecciones la comisión directiva de los centros de estudiantes, con el agravante de tener que compartir estas instancias con estudiantes burgueses que representan intereses claramente opuestos a la lucha. El centro de estudiantes debe definir sus políticas y reivindicaciones en la asamblea de estudiantes, sin que éstas deban ser legitimadas en instancias en las que estudiantes que no estén a favor de la lucha deciden sobre estas políticas.
Nuestro objetivo tiene que ser el de construir una forma de organización que permita la creación de un movimiento estudiantil fuerte, inmerso en la lucha e identificado con los explotados y oprimidos. Proponemos que la organización de los estudiantes funcione a través de asambleas periódicas resolutivas, sabemos que en esta época es difícil hacer funcionar un espacio de estas características. Pero la única manera de revertir esto, no es profundizar la actual organización del centro, sino acercar cada vez más estudiantes al debate, discutiendo en los cursos y con nuestros compañeros. Creemos que se camina en sentido contrario cuando se profundiza la falencia de espacios de discusión y decisión por la falta de coordinación y solidaridad entre los distintos agrupamientos. De igual manera es contraproducente la forma en que se paraliza la lucha cuando llega la época de elecciones para centros de estudiantes e instancias de cogobierno. Por ejemplo, la mayoría de las organizaciones estudiantiles priorizaron realizar sus campañas electorales en las distintas facultades en lugar de las movilizaciones por La Noche de los Lápices (16/09/2009) y Julio López (18/09/2009), de las cuales no participaron.
La asamblea es la herramienta fundamental que debemos impulsar ya que a la vez que permite ampliar el reclamo a través de la participación de todos los estudiantes en lucha, también es la instancia donde se discuten y resuelven los planes de lucha que serán llevados a cabo por los mismos estudiantes involucrados, comprometidos en la pelea por más presupuesto, por educación gratuita, por el rechazo a la LES y la CONEAU, etc. Las comisiones complementan el crecimiento cualitativo de las discusiones permitiendo espacios de debate y decisión sobre temas particulares, mandatadas por la asamblea y cuyo trabajo debe emanar y volver a la misma. En estos espacios de participación política que permiten no sólo debatir, sino decidir y resolver lo que vamos a llevar adelante, se pone en práctica la acción directa y concreta de todos y todas para pelear y conseguir lo que queremos.
En estos momentos de reflujo y poca participación del movimiento estudiantil no debemos desanimarnos, debemos seguir en el camino de construir organización y avanzar en nuestros reclamos; apostando por el crecimiento de asambleas y comisiones que, en lugar de plebiscitar consignas elaboradas entre unos pocos, funcionen como espacios de acumulación política, donde además podamos discutir cuál es la forma organizativa que debemos darnos los estudiantes. Creemos que es la única manera de que los estudiantes y trabajadores logremos arrancarle a los de arriba todo por lo que estamos luchando.




¡Por una organización estudiantil asamblearia y de lucha!
¡Construyamos un movimiento estudiantil combativo!
¡Arranquémosle al Estado más presupuesto para otra educación!
Que la Universidad no le cierre las puertas a los trabajadores

domingo, 20 de septiembre de 2009

En secundarios: ¡A ORGANIZARNOS!




¿Qué movimiento estudiantil secundario queremos?

Esa es la pregunta que hay que plantearse para continuar llevando adelante su construcción y las diferentes luchas. Los centros de estudiantes no deben ser sólo un organismo para llevar adelante reivindicaciones parciales de cada espacio de base (si bien es necesaria esa función). Tienen que ser un elemento más de coordinación entre los miembros de la clase trabajadora para enfrentarse al Estado y el Capital. Tienen que ser la herramienta para que los estudiantes, con una conciencia de clase favorable a los oprimidos y explotados, intervengan en la lucha de clases trabajando codo a codo con todo el pueblo para alcanzar la revolución social.

En el movimiento estudiantil secundario actual, siempre se habla de la necesidad de la unión, la concientización y la participación de las bases. Pero la propia estructura que tiene el mismo impide que estos objetivos se cumplan concretamente. Porque utiliza para organizarse estructuras tomadas de la democracia burguesa, que van en contra de objetivos como son la lucha, la concientización, el cambio social, etc. ¿acaso la burguesía tiene esos objetivos? Es decir, se habla de generar centros de estudiantes abiertos y participativos, pero mientras tanto se siguen rigiendo por la lógica de la delegación del poder de decisión. Todos los años se elige una conducción proveniente de una pequeña porción del estudiantado integrante de alguna de las agrupaciones. Una vez terminado el período de elecciones, el grueso de los estudiantes se desliga de la lucha y de sus responsabilidades en la misma. Se deja en manos de ‘los del centro’ el poder de decidir para qué, cómo y por qué se dará una lucha. De esta forma, es muy difícil generar un verdadero interés y una conciencia de lucha suficientes como para fortalecer nuestro movimiento. Sólo una organización horizontal, asamblearia y basada en la democracia directa puede alcanzar ese objetivo y formar un movimiento fuerte, revolucionario y de izquierda.

Como método de autoorganización igualitario de las bases, proponemos la asamblea general como máximo órgano de toma de decisiones y lineamiento político. Cada persona comprometida con la lucha tiene en sus manos la capacidad de decidir lo que cree mejor para su espacio. Sabemos que es un tipo organizativo que requiere un gran esfuerzo de parte de sus integrantes para hacerlo funcionar. Pero también sabemos que es posible, siempre y cuando nos comprometamos a hacerlo funcionar. Este método organizativo no es nuevo, la asamblea ha sido y será siempre la herramienta organizativa de todos los trabajadores, de los de abajo, es una herramienta propia y fue utilizada históricamente, es la democracia directa, la democracia de los que luchan, la democracia de los revolucionarios, es por esto que no debemos utilizar herramientas propias de la burguesía, como lo son las elecciones.

Tenemos que empezar a darnos cuenta que a nuestro movimiento sólo nosotros podemos armarlo y fortalecerlo, no podemos esperar a que un grupo reducido o un grupo de iluminados lo haga en nuestro lugar. Actualmente, las asambleas son utilizadas como un espacio al que se llevan propuestas y planes de lucha armados por las agrupaciones para refrendarlos entre el resto de los estudiantes, y no para que los estudiantes aprendamos a desarrollar una línea política de conjunto. En todo caso, estas agrupaciones deberían tener como objetivo dinamizar las asambleas, aportarles contenido político, para que todos y todas podamos desarrollar una línea política para la lucha. Como esto no se hace, es imposible generar conciencia y sentido de responsabilidad individual y colectiva en cada uno de nosotros. Es cierto que en una asamblea es complicado el debate entre todas las posiciones que se presenten, por el hecho de que si no sería interminable. Por eso, es necesario acercar el debate a los estudiantes, profundizar espacios de discusión de los que puedan salir propuestas y planteos concientes. También es verdad que, en presencia de una coyuntura especial, aumenta la cantidad de asambleas (dato en el cual los representantes estudiantiles se escudan para presentarse como abiertos y democratizadores). Pero eso sólo refuerza la idea de que sirva nada más como un espacio para elegir sobre la marcha qué planteo es el que va a bajar desde las agrupaciones. No existe un verdadero espacio para participar con una línea política diferente. Y crear esos espacios es nuestra tarea para esta etapa.

 

 
 
¿Qué objetivos tenemos hoy en día como movimiento?

Fundamentalmente nos enfrentamos a un Estado que día a día avanza en la privatización de la escuela pública. El presupuesto que destina a los emprendimientos educativos privados es cada vez mayor. Fijémonos si no en la cantidad de chicos que concurren hoy a esos colegios. Mientras tanto, los edificios se caen a pedazos, muchos compañeros no pueden recibir sus becas, las cosas necesarias para estudiar y para poder vivir son cada vez más caras y aumenta la deserción escolar. Es decir, se promueven todos los factores que hacen que la clase trabajadora no pueda acceder a una educación gratuita y de calidad. Lejos de reducir las diferencias de clase, como proponen algunos, las marca todavía más y logra mantener estable un sistema injusto. Tenemos que tener en cuenta entonces que la conquista de la educación pública y gratuita no es algo que nos van a regalar. Se trata de un reclamo que debemos salir a exigir y arrancar a la burguesía y a su garante, el Estado.

En base a eso, una de las mayores preocupaciones para nosotros debe ser el aumento del presupuesto para nuestros colegios y también poder decidir que hacer con ese presupuesto, porque no nos interesa luchar para que luego las autoridades hagan lo que les guste con el presupuesto. Exigimos que sea el Estado el que financie la educación, porque esto es una lucha directa contra el Estado para arrancarle las riquezas que nos ha robado desde siempre a los trabajadores. Mediante los impuestos y la propiedad privada, el Estado genera ganancias a partir de los trabajadores, al igual que la burguesía.

Sin la lucha, nos vamos a ver cercados por una institución a la cual no le importa la educación del pueblo. O si le importa, es en base a los intereses de la burocracia que lo controla. Los conocimientos que se transmiten están en función de las necesidades de la burguesía y solo esa clase tiene el derecho de decidir cómo, para qué y para quién se produce. Los estudiantes nos vemos limitados a recibir todo ese montón de información sin poder ni siquiera cuestionarla. Nos convierten en máquinas que el día de mañana puedan ayudar a mantener en pie una empresa capitalista o trabajar como funcionarios gubernamentales. Es hora de empezar a luchar por un cambio social radical que derribe todos estos patrones y estructuras y dé lugar a que nosotros como pueblo podamos empezar a tener poder de decisión sobre nuestra propia vida.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Elecciones UBA: Elijamos la lucha: ¡por la autoorganización de los estudiantes!

Como suele suceder casi regularmente todos los años hay elecciones en la UBA para centros de estudiantes, aunque este año también se votan los representantes estudiantiles para los consejos directivos y, en algunas facultades, para junta de carrera y director de carrera. Estas instancias de elecciones, si bien son todas instancias de delegación, guardan algunas diferencias, sobre todo las elecciones de centro de estudiantes con el resto ya que la primera refiere a un órgano gremial que debería ser para la lucha, y las últimas son claras instancias de poder dentro de la institucionalidad estatal y, por ende, forman parte del esquema de gobernabilidad del orden imperante. De modo que, si bien impugnamos las elecciones en ambos órdenes por reforzar la delegación y la escisión entre quiénes participan y deciden y quiénes no lo hacen, creemos necesario distinguirlas.

Los órganos de cogobierno, aunque con ligeras variaciones en su composición interna, reflejan la estructura de poder al interior de la universidad y, por ende, la presencia en los mismos implica legitimar dicho orden. Es poco probable entonces que desde allí puedan torcerse medidas a tomar o ser una tribuna donde poder instalar nuestros debates y posiciones. Por ello con respecto a este orden creemos que la política que debemos darnos quienes luchamos por la libertad e igualdad construida desde abajo ha de ser la misma que frente a los gobiernos nacionales, provinciales o locales: imponiendo por la movilización y en la práctica lo que queremos a estos estamentos, sin dicha movilización nada pueden hacer una minoría de representantes (aún suponiendo que sin grandes asambleas que los presionen cumplan al pie de la letra los mandatos de base), y si dicha movilización tiene fuerza para imponerse no tiene sentido exponerse a las tranzas y disputas que todo proceso electoral suele implicar.

El único modo de lograr la democratización de nuestros espacios es en la lucha, en las asambleas, en la militancia cotidiana en nuestros lugares de base y no en recintos cerrados en donde ni siquiera tenemos igualdad de voto. Otro debate debería ser si justamente estas instancias de representación al interior de la universidad y facultades no deben ser modificada por formas de coordinación entre los distintos actores educativos democráticas y no delegativas, pero justamente esos debates deben darse en instancias asamblearias, ya que la democratización no va a darse desde dentro de los órganos de gobierno sino por medio de la lucha.

Por otra parte, tampoco nos parece viable presentar una lista para ser la conducción del centro de estudiantes porque creemos que el movimiento estudiantil no puede ser conducido ni coordinado por ningún partido, organización estudiantil ni nada que esté escindido de su misma organización, es decir, por ninguna vanguardia. Bregamos por un centro de estudiantes asambleario, horizontal y para la lucha en donde los estudiantes- trabajadores se den sus propias medidas y las lleven a cabo ellos/as mismos/as sin la necesidad de votar ningún tipo de dirección, en coordinación con los docentes y no docentes de la universidad como así también con el resto de los estudiantes y trabajadores de la educación. El mejor modo de aportar a la construcción del movimiento estudiantil es participando en las instancias de organización que se dan en cada facultad, en cada curso, en las asambleas, compartiendo con nuestros compañeros codo a codo nuestras opiniones y avanzando en los debates. Las comisiones abiertas aportan en este sentido siempre y cuando tengan contenido político unido a la lucha y los estudiantes puedan ejercer en ellas la acción directa, coordinando en la asamblea como máxima instancia de decisión. De nada sirve “abrir” el centro mientras no se ponga en cuestión que esta decisión continúe en manos de unos pocos. Así como no se pone en cuestión el manejo de la caja de los centros, y mucho menos el origen de ese dinero en el trabajo asalariado de algunos estudiantes, los "becarios". Declarar formalmente que el centro es “abierto” no lo convierte en una estructura abierta ni democrática, en el sentido de la democracia directa y participativa.

Estas conclusiones, si bien tienen que ver con principios ideológicos, son sobre todo el fruto de experiencias concretas dentro de las facultades que habitamos. Los momentos de movilización que hemos podido compartir fueron producto de acciones colectivas y no decisiones de un grupo pequeño de militantes. Por eso es que no vemos la necesidad de gastar nuestras fuerzas, tiempo y dinero en las elecciones ni tampoco ir a votar un centro de estudiantes que nos represente, ya que tenemos que organizarnos desde abajo. La forma eleccionaria de la política solo lleva a desentendernos de los problemas cotidianos y estructurales que debemos enfrentar, votando a nuestros representantes para que ellos “hagan” la política. Si nosotros sólo aportáramos con ese voto, estaríamos reproduciendo una vez más el sistema en el que vivimos, delegando, dejando en manos de otros, nuestros propios problemas e intereses. De todos modos, creemos que lo esencial, más allá de lo que cada uno haga en el cuarto oscuro, es autoorganizarnos y luchar, pues de nada sirven miles votando a la izquierda si luego no se interesan por participar en la vida política de la facultad.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Cómo quieren repartir la torta en tiempos de crisis

Después de pasar un tiempo alejados de las aulas, los vaivenes de la lucha electoral y las disputas de poder entre burgueses podrían hacernos creer que volvemos a vernos las caras en otras condiciones. Sin embargo, la crisis económica continúa y la correlación de fuerzas para hacerle frente desde las bases no ha cambiado.
A pesar de la aparente meseta en que ha entrado la crisis económica internacional, en nuestro país la situación para los oprimidos y explotados sigue siendo la habitual bajo este sistema (salvo cuando la lucha desde abajo y las necesidades de ganancias de la propia burguesía permitieron transitorias reformas). Hoy, como desde hace un par de décadas, los más ricos concentran cada vez más y el resto sobrevive como puede, mientras las supuestas luchas de “modelos” se reducen a ver en que aspecto se hace más hincapié para mantener la gobernabilidad del sistema. Así se gestionan las crisis en el capitalismo. Con hambre o con palos, el sistema le hará pagar a los de abajo los males que el propio sistema genere.
Es en este contexto estructural que debemos interpretar la coyuntura. Luego del traspié en las elecciones del 28 de junio, el kirchnerismo apuntó a negociar la gestión de la crisis con los distintos sectores burgueses mediante el llamado al “dialogo”, que no podía dejar de contar con ese inestimable aliado a la hora de mantener la gobernabilidad llamado burocracia sindical. Lo cual a su vez no quitó que cada fracción buscase llevar agua para su molino. El kirchnerismo buscó recuperar terreno político mediante la aprobación de las facultades delegadas, un golpe oportunista al monopolio mediático “Grupo Clarín” (al “estatizar” los derechos de televisación del fútbol), y un proyecto de ley de arrendamientos que apuntan a dividir a la oposición campestre. El “campo” a su vez se lanza de nuevo al ruedo con sus medidas de fuerza, mientras las expresiones políticas que lo defienden no encuentran un liderazgo claro.
Mientras tanto, todos reprimen como pueden, en Capital se multiplican los desalojos para favorecer los negociados de un mercado inmobiliario que excluye a las mayorías y de paso también acabar con espacios “molestos” (Huerta Orgázmika, Centro Cultural Almagro, IMPA, etc.), a la par que se crea una policía metropolitana que, según lo reconocen los propios funcionarios PRO, tiene por misión reprimir a los de abajo. Se hace ahora explícito un viejo anhelo de la clase media fascistoide: el “liberar las calles”. La expresión “sí o sí hay que poner orden” parece formulada en un contexto donde las masas se encuentran en las calles luchando contra las injusticias del sistema; y sin embargo sólo refiere a los escasos frentes de lucha que la clase trabajadora ha podido sostener. Cualquier intento de manifestación, denuncia, resistencia, o lucha para mejorar las condiciones de vida de los oprimidos será puesta bajo una figura judicial de tipo delictiva para justificar la represión abierta.
En provincia desalojan fabricas recuperadas, caso Textil Quilmes, y gastan millones en equipar a la policía con cámaras, móviles y armas (pistolas “Beretta 2x4”, elegidas por disponer de una mayor precisión de tiro). Incluso hasta la creación de empleo viene atada a formas burdas de mantener bajo control la desigualdad, véase el plan de 100.000 empleos bajo la figura de monotributistas por 1300 pesos, que permite armar una red clientelar a la par que no cuestiona un empleo precario y mal pago que muchos expertos ponen como la causa de que, como señalamos al principio de este texto, la miseria sigue en niveles similares a los de hace 10 años.


La gestión de la miseria en la educación


Por nuestro lado, el sistema cuenta con sus propias versiones de gestionar la miseria y la exclusión en el ámbito educativo, la ya tradicional y endémica falta de presupuesto y sus incondicionales acompañantes (edificios que se caen, sueldo miserables o incluso inexistentes, etc.) no han cambiado con el último lavado de cara, el nombramiento de Alberto Sileoni como nuevo ministro de educación nacional. Ante la presión mediática de decir algo nuevo o demostrar que tiene algún tipo de iniciativa propia, a Sileoni no se le ocurrió más que sugerir un cambio de modelo secundario de aprobación por materias. Frente a las exigencias de los organismos externos, este modelo parece ser el mejor para bajar el índice de la deserción escolar, poniendo en el eje a los números estadísticos y buscando coincidir con la visión burguesa que se tiene de la escuela como cajita contenedora, y no pensando en una educación de mayor calidad para el pueblo.
El no tan flamante ministro, también refunfuñó cuando le recordaron que debería sentarse a “negociar” (suponiendo una reciprocidad de partes) con las decenas de gremios docentes. Aunque no faltan burócratas en los mismos, Sileoni hubiese deseado que la burocracia sindical fuese en el área tan sólida como en otros sectores, de modo de poder negociar más fácilmente los miserables sueldos docentes. En este sentido, parece ser que las paritarias salariales se dejarían para el verano que se aproxima.
Lo que no para de crecer en todo el país, es el financiamiento estatal de los negocios educativos privados (en Capital directamente se le saca a la educación pública lo que va a la privada) y a su vez el sometimiento del sistema educativo público por parte de empresas privadas (en este plano es paradigmático el debate sobre si las universidades nacionales deben aceptar los fondos de la contaminante minera La Alumbrera, que le corresponderían por ser las mismas, parte integrante de la unión transitoria de empresas que explota dicho yacimiento).


¿Y los de abajo qué hacemos?


Por lo visto, las soluciones a las crisis del capitalismo no vendrán de parte del Estado, ni de las burocracias sindicales. O mejor dicho, las soluciones que traigan seguirán beneficiando a la burguesía (ya sea agropecuaria, industrial, golondrina, o a los empresarios sindicales) o al partido de turno en el poder estatal (FPV en la época que nos toca). Esta crisis es un tropiezo para el capitalismo, pero como un tropiezo no es caída, este sistema no se derrumba hasta que la clase trabajadora organizada lo destruya. Es por eso que nosotros/as como estudiantes y trabajadores/as de la educación debemos organizarnos desde cada espacio de base para voltearlo.
Hoy como ayer nadie luchará por nosotros, ni “vanguardias” ni “representantes”: para ganar nuestros derechos debemos vencer la inacción y el miedo, el único derecho que tenemos los oprimidos es aquél que somos capaces de defender en la calle.

La UBA asociada al saqueo y la contaminación

Minería a cielo abierto en La Alumbrera



La plata que se acaba de aceptar en la UBA corresponde a las utilidades, es decir, las ganancias por la explotación más contaminante instalada en el país, del tercer trimestre del 2008. La Alumbrera Ltda. (que a su vez está conformada por tres empresas trasnacionales y la YMAD, Yacimientos de Agua del Dionisio) conforman una UTE (unión transitoria de empresas) para la explotación de yacimientos en Catamarca. YMAD está conformada por el gobierno de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán y, por medio del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional), por el resto de las Universidades incluida la UBA.
Es decir la UBA, como parte del CIN, es socia de La Alumbrera sin que a la tan mentada “comunidad universitaria” se le haya consultado sobre el tema. De hecho, en el rectorado iban a pasar la para nada despreciable suma de $3.470.236 como proveniente de otro origen, para esquivar la votación en el Consejo Superior. Claro que los trabajadores no docentes se negaron a ser cómplices de las autoridades y hoy hay una compañera despedida por haber denunciado la maniobra y obligado al tema a tomar carácter público.
Entonces acá no hay un dilema moral para el rector y los decanos, que ya hace rato sabían de esta (y tantas otras) tramoyas. Nunca intentaron siquiera abrir debate al respecto porque saben que la decisión ya estaba tomada desde el CIN para abajo y que, involucrados como están en la turbia gestión de dichos fondos, su decisión no es representativa ni aún siquiera de quienes los eligieron (lo cual se ve por ejemplo en las contradicciones entre decanos supuestamente “aliados” como son el de Sociales que rechazó el dinero y el de Exactas que lo aceptó). Por todo esto la única opción posible es movilizarnos para que caiga la complicidad regulada por la ley 14.771 de las Universidades Nacionales al saqueo de los recursos naturales y la contaminación del medio ambiente.

La Alumbrera y la minería a cielo abierto

El proceso utilizado consiste en volar literalmente una montaña ("sólo un destape de 25.000.000 de toneladas", declara en su página la empresa) con explosiones que contaminan con polvillo y aflojan los cimientos de los pueblos aledaños, además de acelerar los procesos de erosión (de por sí graves en zonas áridas como las del NOA). El material se tritura, muele y aprovechando la diferencia de densidad separan en una corriente de agua las partículas enriquecidas en metales pesados (cobre, plata, oro). La segunda parte del proceso tiene que ver con que estos son yacimientos de "baja ley", esto es con muy poco oro por unidad de volumen. El oro no está ni siquiera en pepitas, sino en partículas mucho más pequeñas, o formando parte de minerales naturales. Estos yacimientos, hace medio siglo no eran mayormente redituables. La práctica común y rentable era la minería subterránea, enfermando de silicosis a los mineros que entraban a pico y pala a buscar los minerales.
A medida que todos los yacimientos de este tipo se fueron agotando (como fueron agotándose los del Alto Perú que ameritaron el saqueo de Bolivia y Perú desde el descubrimiento de América) se comenzó a explorar la posibilidad de hacer minería a cielo abierto: volar una montaña y hacer una sopa química con sus pedazos. Volviendo al proceso: preseleccionadas las partículas de mayor densidad (mayor contenido de metales pesados), se hace un mejunje en piletas de plástico con toneladas de ácido y "complejante".

Complejante es alguna sustancia química que tenga afinidad especial por los metales pesados y difíciles de oxidar como el cobre, la plata y por supuesto el oro, y que por supuesto sea barata. El cianuro suele ser la elección. Algunos científicos buscan legitimar a la empresa desde el saber científico diciendo que no utiliza cianuro, pero en general cualquier compuesto que sirva para complejar metales pesados será tóxico. Al ingresar a un organismo biológico complejará, retirando de su función biológica, los metales esenciales, como el hierro que transporta el oxígeno en sangre.

Filtrando este mejunje de piedra, ácido y complejante se obtiene un concentrado de oro, plata y cobre al que se le agrega agua y se bombea 316 km por un mineraloducto hasta Tucumán, donde hay una planta de filtrado. Todos los desechos son destinados a un enorme basurero, de 30 hectáreas y 150 metros de alto, llamado “dique de colas”. El mineraloducto ha sufrido varias pérdidas con infiltraciones a las napas de agua del concentrado. Otras pérdidas de la minera o del dique de colas han resultado en "drenaje ácido", esto es circulación de ácido por las napas subterráneas que solubiliza metales tóxicos y no tóxicos en forma de sulfuros (especie natural en los suelos de azufre, más tóxica que el cianuro e involucrado en la producción de lluvia ácida), afectando la calidad de las aguas de consumo y riego. Ni hablar del impacto ecológico de todo esto, alterando la biota acuática de manera irreversible. La Alumbrera tiene además, formaciones de trenes propias que llevan hacia un puerto propio la producción en San Lorenzo, Santa Fe, desde donde se exportan y todos los controles corren por parte de la misma empresa.
Otro problema gravísimo es la cantidad de agua que consumen por el volumen de la producción (4 millones de litros de agua por hora). La Alumbrera además de contaminar los principales cursos de agua de Catamarca, logra incluso reducir el caudal de varios ríos sólo por el gran consumo de agua que tiene, perjudicando por ende a la producción agrícola y a la población.
Por todo esto es que esta empresa es el emblema de la destrucción que puede causar una minera en la región del NOA y Cuyo, siendo señalada por decenas de iniciativas contra la minería en todo el país. Sus militantes son perseguidos hasta el punto de que hay denuncias a violaciones de los derechos humanos a lo largo y ancho del mundo por estas trasnacionales. Es por esto que se señala a la Alumbrera por sobre la YMAD, pero hoy por hoy son parte de la misma explotación.

Sobre la objetividad científica

Se dice que aceptar los fondos no compromete la supuesta objetividad de los investigadores pero, como dice una declaración que ya anda circulando de noalosfondosdelamina@yahoo.com.ar:
"(…)contra el trabajo de muchos docentes e investigadores independientes, las corporaciones mineras han logrado comprometer con sus dineros el silencio de las autoridades universitarias, y más aún hacer avanzar a través de todo tipo de convenios la investigación y la utilización del espacio público de las Universidades al servicio de las necesidades de la Mina contaminante. Esto es lo que ha sucedido en la Universidad Nacional de Tucumán, donde un primer informe de un grupo de especialistas-investigadores ha llegado a la conclusión que la Mina no contamina. Por otro lado, comienzan a proliferar convenios bilaterales entre las distintas Unidades Académicas y los gobiernos provinciales, municipales y hasta directamente con las Mineras en vistas a favorecer su infraestructura y por lo tanto hacer acrecentar sus ganancias. Como es el caso del convenio establecido entre el gobierno de Catamarca y el Instituto Superior de Ingeniería del Transporte, dependiente de la Facultad de Cs. Exactas y Naturales de la UNC, utilizando los recursos estatales para mejorar el transporte ferroviario utilizado por las Mineras."
La principal beneficiada por la plata de YMAD concluye que no hay contaminación cuando, según se denuncia en el “Informe elaborado por Foro Ciudadano de participación por la Justicia y los Derechos Humanos, FOCO, sobre Minera Alumbrera Ltda., su desempeño en Argentina y sobre las empresas que la conforman”: “Las mediciones hechas por la misma minera acusan excesos de lo permitido por la ley nacional de hasta 20 mil veces en los valores de arsénico, hasta 5 mil veces en cadmio, veinte veces en cobre, diez mil en mercurio, sesenta en plomo y mil en selenio. El estudio de impacto ambiental incluso encuentra 2,30 miligramos por litro de estroncio, un elemento radiactivo.” Además, se los acusa (la "justicia" de Santa Fe) de traficar ilegalmente varios minerales, hasta incluso Uranio radiactivo. El vicepresidente de la empresam, Rooney está acusado de “contaminación ambiental peligrosa para la salud” producida en la provincia de Catamarca, extendiéndose sus efectos a Tucumán y Santiago del Estero”
Da para pensar que quienes ante evidencia tan contundente siguen defendiendo la “neutralidad y objetividad” de la ciencia, justamente sean quienes tienen entre sus manos el poder de decisión sobre qué se va a hacer con todo ese dinero.

La Alumbrera, otra para las venas abiertas de América Latina…

La magnitud de la explotación (cientos de miles de toneladas de oro que implican por lo menos mil veces ese volumen de tierra removida mediante explosiones), hace que sean sólo trasnacionales de países desarrollados las que decidan invertir. La magnitud de la inversión, el “riesgo” como lo llama la burguesía, hace que muevan todos los hilos políticos que puedan para beneficiarse, haciendo uso por supuesto de sus propios Estados imperialistas (principales socios del BM, FMI, etc) para presionar a los del tercer mundo a darle toda clase de beneficios. Para poner un ejemplo, La Alumbrera tiene intereses en Honduras donde forman parte del apoyo al golpe militar.
El gobierno de turno, da estos beneficios, aprovechando a su vez para renegociar a cambio la deuda externa (que tenemos gracias a los burgueses argentos…), quedándose en el interín con tantos vueltos como pueda y sin importarle demasiado la devastación de provincias como las del NOA que representan un pequeño porcentaje del aporte fiscal. El resultado es que La Alumbrera está entre las 10 primeras exportadoras del país, y el balance fiscal entre el 2% que le da al gobierno de Catamarca por la producción a boca de mina (que la minera declare) y las exenciones de impuestos sobre también lo que la minera declare da a favor de la empresa, esto gracias a la Ley 24.196 de inversiones mineras aprobada en el menemismo.
Es así como La Alumbrera y las grandes mineras se aprovechan bajo el discurso de la promesa de "crecimiento" para instalarse con grandes beneficios en las zonas más pobres del país. Prometen “dar trabajo”, pero en la práctica profundizan la explotación. Los mineros trabajan 7x7 viviendo los siete días de 12hs de jornada en campamentos mineros y se denuncian episodios de violencia entre ellos por el desgaste continuo de su trabajo. Como respuesta a la organización de base de asambleistas, docentes, etc. en La Rioja por ejemplo se llegó a prohibir hablar en los colegios de minería. Además se persigue, intimida y amenazan a decenas de militantes que impulsan la lucha para la no instalación de más emprendimientos, o para desalojar a los existentes (con piquetes a los insumos, etc).
Sin embargo, esta crítica no debe llevarnos a caer en posiciones nacionalistas y estatistas simplistas. Aún en el caso de superar el encuadramiento de estas explotaciones dentro de lo que se ha llamado “economías de enclave” (o sea, realizada por trasnacionales que se llevan la riqueza sin dejar prácticamente ningún desarrollo endógeno al país), las mismas no dejarían de amenazar las condiciones de vida de las generaciones presentes y futuras en caso de ser explotadas por una supuesta “burguesía nacional” o por el Estado argentino. Bajo la actual sociedad de clases el uso de los recursos naturales no puede dejar de realizarse en beneficio de una minoría y en detrimento de las condiciones de vida actuales y futuras del conjunto de los habitantes del planeta. Solo una sociedad basada en la igualdad y la libertad permitiría pensar formas de relacionamiento con la naturaleza que contemplen las necesidades de todos y todas.

La YMAD y las Universidades

El yacimiento que hoy explota Minera Alumbrera Ltd. fue descubierto en 1948 y se registró a nombre de la Universidad de Tucumán. Luego la Provincia de Catamarca reivindicó su derecho a la propiedad del yacimiento por lo que se conformó YMAD, una empresa interestatal de derecho privado. Para explotar la mina en 1994, YMAD conformó con la empresa transnacional Minera Alumbrera Ltd., una unión transitoria de empresas (UTE), por la cual recibe el 20% de las ganancias de esta explotación. De este monto, según la ley 14.771, a la provincia de Catamarca le corresponde un 60%, a la Universidad de Tucumán un 20% y el 20% restante se dirige al CIN y las demás universidades nacionales.
La llegada de las empresas transnacionales y el comienzo de la gran minería en Argentina se hizo posible a partir de 1993, cuando fue sancionada la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, que desreguló todo el sector minero y estableció una serie de beneficios para estas empresas, sin exigirles nada en contraparte. Como dice la declaración de ETUN (Encuentro de Trabajadores de Universidades Nacionales): "Estas corporaciones mineras, símbolos del saqueo brutal, han logrado poner un pie en las instituciones de educación superior mediante la entrega de dinero al sistema universitario." Por lo que resulta por lo menos estúpido pretender con ese dinero investigar y difundir los peligros de la minería a cielo abierto como muchos de los que defendieron la aceptación de los fondos argumentaron queriendo quedar mejor parados. Entre los argumentos utilizados para aceptar algunos incluso propusieron que este dinero no era más sucio que el dinero que venía de las retenciones a la soja, aún sabiendo que ese dinero es recaudado por el Estado para ser destinado desde un fondo común a distintos objetivos, y no es destinado directamente por Monsanto a la Universidad. Para eso directamente firman, que lo hacen, convenios con Universidades, facultades o laboratorios universitarios de investigación.
El hecho de que la UBA, universidad pública, sea socia de una empresa trasnacional, es una burla a todo el pueblo que aporta en sus impuestos a la educación de la cual sólo una ínfima parte puede hacer uso. Es la contracara de la transferencia de recursos, investigaciones, mano de obra de la universidad pública al privado, como se intenta hacer constantemente. Facultades como Exactas que “incuban” empresas y dan cursos de marketing para sus graduados más exitosos, facultades como Económicas que funcionan como consultoras privadas y ganan tanto en posgrados pagos que pueden financiar un edificio construido en tiempo récord mientras a dos cuadras en Sociales el edificio se cae a pedazos y Medicina se pasa medio año sin gas.
El modelo está claro y es el que propone hace años el Banco Mundial y se baja en las sucesivas reformas educativas, la LES menemista y la LENES kirchnerista próxima a aprobarse: que la Universidad se adapte a las necesidades del mercado. Que favorezca a la sociedad, entendiendo por sociedad, al empresariado. Que utilice los fondos públicos para educar a una minoría e investigar para las empresas. Los estudiantes y trabajadores de la educación que vemos como avanza a pasos agigantados este modelo infame, debemos organizarnos y luchar para evitar estos avances.
NO A LA TRANSFERENCIA DE INVESTIGACIÓN PÚBLICA
PARA LA EXPLOTACIÓN Y CONTAMINACIÓN DEL PUEBLO
¡FUERA LAS EMPRESAS DE LA UNIVERSIDAD!
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