domingo, 6 de junio de 2010

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA rechazó las acreditaciones a la CONEAU

En Exactas la historia la hicimos en la lucha

El miércoles 2 de junio logramos arrancarle a las autoridades de la FCEN un histórico triunfo para el movimiento estudiantil y docente: que el Consejo Directivo de la facultad resolviera rechazar las acreditaciones a la CONEAU de las carreras de grado, incluyendo Química, Computación, Geología y otras que pudieran declararse de interés público, y de posgrado.

Esta historia no se podría haber escrito de esta manera de no contar con la abierta participación y decisión de muchísimos estudiantes y docentes involucrados en defender la Universidad pública. Es paradójico que el broche de oro de este proceso haya sido una sesión del consejo directivo, organismo antidemocrático por excelencia, no sólo por el peso de los distintos claustros en su composición sino por su supuesta representatividad, sostenida en la falta de participación y la delegación de las decisiones que hacen a la vida misma de la Universidad a un pequeño grupo de “iluminados”.

Cuando un proceso se hace masivo, cuando una gran cantidad de estudiantes y docentes se involucra, se interesa, quiere incidir sobre lo que sucede, estas instancias se ven avasalladas. El rechazo a las acreditaciones no lo ganamos en el Consejo Directivo, lo ganamos con la movilización, con la participación y, aunque algunos se empeñen en negarlo, la politización. El que se haya resuelto finalmente el rechazo no es producto de la bondad de las instituciones universitarias si no del movimiento masivo que se generó respecto al tema y que logró, primero, reflejarse en el plebiscito y en la consulta organizada por la facultad y, finalmente, en el voto de los consejeros del oficialismo, aun en contra de sus intereses particulares.

Sería necio negar que el articulador del avance de esta lucha, con todas sus falencias y puntos a mejorar, fue la asamblea, complementada con el trabajo en la comisión de LES y CONEAU, las pasadas por cursos, los debates en los pasillos y laboratorios, es decir, el trabajo de hormiga y la reconstrucción de esos lazos de unión que superan las diferencias políticas (diferencias que siempre existen), esos lazos de solidaridad que nos llevan a trabajar en unidad, en pos del objetivo de máxima, en este caso, de derrotar a la CONEAU.

Nos resta hacer el balance correspondiente de la actuación de las distintas tendencias en el marco de este conflicto y de cómo cada una aportó (o no) de acuerdo a su concepción particular de construcción del movimiento estudiantil. Trabajaremos en ello en estos días pero es imprescindible decir que nada de esto hubiera sucedido de no existir un espacio de acumulación política que permita contener a los estudiantes que se acercan con inquietudes, con ansias de cambio y de transformación de la realidad en que viven. Y ese espacio no pueden ser únicamente las agrupaciones, la construcción propia, sino el mismo movimiento estudiantil que hoy, luego de tantos embates, es nuestra tarea primordial reconstruir. El movimiento que se encuentra expresado de muchas y diversas maneras en sus formas y medidas de lucha históricas: la asamblea, el corte de calle, la toma, las comisiones abiertas, la discusión en las aulas y entre compañeros, etc. Quien quiera apropiarse de este triunfo engaña y se engaña, porque esto lo hicimos entre todos en la lucha, incluso aquellos que, participando, tienen aun una visión crítica hacia el accionar de los militantes estudiantiles. El saldo de este conflicto es un patrimonio de todos los estudiantes y docentes de Exactas y no circunstancialmente de ninguna tendencia en particular.

Así mismo, y como ya se dijo, hoy Exactas es un escalón para seguir avanzando en toda la Universidad por las reivindicaciones que seguimos levantando. Pero sobre todas las cosas, el haber echado a la CONEAU de la facultad significa que es posible pensar las cosas de otra manera, que es posible idear un cambio y llevarlo a la práctica, que llegará el día en que la Universidad sea verdaderamente nuestra, de los de abajo, de todo el pueblo trabajador que hoy la sostiene pero la ve fuera de su alcance.

¡En Exactas la historia la hicimos en la lucha!
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