domingo, 20 de septiembre de 2009

En secundarios: ¡A ORGANIZARNOS!




¿Qué movimiento estudiantil secundario queremos?

Esa es la pregunta que hay que plantearse para continuar llevando adelante su construcción y las diferentes luchas. Los centros de estudiantes no deben ser sólo un organismo para llevar adelante reivindicaciones parciales de cada espacio de base (si bien es necesaria esa función). Tienen que ser un elemento más de coordinación entre los miembros de la clase trabajadora para enfrentarse al Estado y el Capital. Tienen que ser la herramienta para que los estudiantes, con una conciencia de clase favorable a los oprimidos y explotados, intervengan en la lucha de clases trabajando codo a codo con todo el pueblo para alcanzar la revolución social.

En el movimiento estudiantil secundario actual, siempre se habla de la necesidad de la unión, la concientización y la participación de las bases. Pero la propia estructura que tiene el mismo impide que estos objetivos se cumplan concretamente. Porque utiliza para organizarse estructuras tomadas de la democracia burguesa, que van en contra de objetivos como son la lucha, la concientización, el cambio social, etc. ¿acaso la burguesía tiene esos objetivos? Es decir, se habla de generar centros de estudiantes abiertos y participativos, pero mientras tanto se siguen rigiendo por la lógica de la delegación del poder de decisión. Todos los años se elige una conducción proveniente de una pequeña porción del estudiantado integrante de alguna de las agrupaciones. Una vez terminado el período de elecciones, el grueso de los estudiantes se desliga de la lucha y de sus responsabilidades en la misma. Se deja en manos de ‘los del centro’ el poder de decidir para qué, cómo y por qué se dará una lucha. De esta forma, es muy difícil generar un verdadero interés y una conciencia de lucha suficientes como para fortalecer nuestro movimiento. Sólo una organización horizontal, asamblearia y basada en la democracia directa puede alcanzar ese objetivo y formar un movimiento fuerte, revolucionario y de izquierda.

Como método de autoorganización igualitario de las bases, proponemos la asamblea general como máximo órgano de toma de decisiones y lineamiento político. Cada persona comprometida con la lucha tiene en sus manos la capacidad de decidir lo que cree mejor para su espacio. Sabemos que es un tipo organizativo que requiere un gran esfuerzo de parte de sus integrantes para hacerlo funcionar. Pero también sabemos que es posible, siempre y cuando nos comprometamos a hacerlo funcionar. Este método organizativo no es nuevo, la asamblea ha sido y será siempre la herramienta organizativa de todos los trabajadores, de los de abajo, es una herramienta propia y fue utilizada históricamente, es la democracia directa, la democracia de los que luchan, la democracia de los revolucionarios, es por esto que no debemos utilizar herramientas propias de la burguesía, como lo son las elecciones.

Tenemos que empezar a darnos cuenta que a nuestro movimiento sólo nosotros podemos armarlo y fortalecerlo, no podemos esperar a que un grupo reducido o un grupo de iluminados lo haga en nuestro lugar. Actualmente, las asambleas son utilizadas como un espacio al que se llevan propuestas y planes de lucha armados por las agrupaciones para refrendarlos entre el resto de los estudiantes, y no para que los estudiantes aprendamos a desarrollar una línea política de conjunto. En todo caso, estas agrupaciones deberían tener como objetivo dinamizar las asambleas, aportarles contenido político, para que todos y todas podamos desarrollar una línea política para la lucha. Como esto no se hace, es imposible generar conciencia y sentido de responsabilidad individual y colectiva en cada uno de nosotros. Es cierto que en una asamblea es complicado el debate entre todas las posiciones que se presenten, por el hecho de que si no sería interminable. Por eso, es necesario acercar el debate a los estudiantes, profundizar espacios de discusión de los que puedan salir propuestas y planteos concientes. También es verdad que, en presencia de una coyuntura especial, aumenta la cantidad de asambleas (dato en el cual los representantes estudiantiles se escudan para presentarse como abiertos y democratizadores). Pero eso sólo refuerza la idea de que sirva nada más como un espacio para elegir sobre la marcha qué planteo es el que va a bajar desde las agrupaciones. No existe un verdadero espacio para participar con una línea política diferente. Y crear esos espacios es nuestra tarea para esta etapa.

 

 
 
¿Qué objetivos tenemos hoy en día como movimiento?

Fundamentalmente nos enfrentamos a un Estado que día a día avanza en la privatización de la escuela pública. El presupuesto que destina a los emprendimientos educativos privados es cada vez mayor. Fijémonos si no en la cantidad de chicos que concurren hoy a esos colegios. Mientras tanto, los edificios se caen a pedazos, muchos compañeros no pueden recibir sus becas, las cosas necesarias para estudiar y para poder vivir son cada vez más caras y aumenta la deserción escolar. Es decir, se promueven todos los factores que hacen que la clase trabajadora no pueda acceder a una educación gratuita y de calidad. Lejos de reducir las diferencias de clase, como proponen algunos, las marca todavía más y logra mantener estable un sistema injusto. Tenemos que tener en cuenta entonces que la conquista de la educación pública y gratuita no es algo que nos van a regalar. Se trata de un reclamo que debemos salir a exigir y arrancar a la burguesía y a su garante, el Estado.

En base a eso, una de las mayores preocupaciones para nosotros debe ser el aumento del presupuesto para nuestros colegios y también poder decidir que hacer con ese presupuesto, porque no nos interesa luchar para que luego las autoridades hagan lo que les guste con el presupuesto. Exigimos que sea el Estado el que financie la educación, porque esto es una lucha directa contra el Estado para arrancarle las riquezas que nos ha robado desde siempre a los trabajadores. Mediante los impuestos y la propiedad privada, el Estado genera ganancias a partir de los trabajadores, al igual que la burguesía.

Sin la lucha, nos vamos a ver cercados por una institución a la cual no le importa la educación del pueblo. O si le importa, es en base a los intereses de la burocracia que lo controla. Los conocimientos que se transmiten están en función de las necesidades de la burguesía y solo esa clase tiene el derecho de decidir cómo, para qué y para quién se produce. Los estudiantes nos vemos limitados a recibir todo ese montón de información sin poder ni siquiera cuestionarla. Nos convierten en máquinas que el día de mañana puedan ayudar a mantener en pie una empresa capitalista o trabajar como funcionarios gubernamentales. Es hora de empezar a luchar por un cambio social radical que derribe todos estos patrones y estructuras y dé lugar a que nosotros como pueblo podamos empezar a tener poder de decisión sobre nuestra propia vida.
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